lunes, 30 de marzo de 2009

Elecciones y República

Lic. Sebastián E. ARIAS GUESALAGA
sebastianarias

El hombre de bien es aquel
que ama las leyes de su país y
que obra por amor a éstas
Montesquieu


La organización de los pueblos tiene por objeto el establecimiento de normas claras para la adopción de decisiones que involucran al conjunto de los habitantes de una comunidad. El medio por el cual se crean esas normas, se fija en ese acuerdo fundacional de un Estado que es la Constitución.

El derecho consiste en un conjunto, coherente y articulado de normas que una comunidad se da a si misma para gobernarse. Su expresión más acabada es la ley que es una norma de carácter general y obligatorio sancionada por un órgano competente.

En el caso de la República Argentina, nuestra forma de gobierno es la republicana representativa según reza el Art. 1° de nuestra Constitución Nacional. Eso nos habla de división de poderes, de publicidad de los actos de gobierno, de gobierno del pueblo a través de sus representantes.

De allí que la elección de representantes, es quizás el acto más importante en la vida de una comunidad que opta por la forma republicana de gobierno, por ese motivo no debe ser tomada a la ligera, ni objeto de controversias de carácter coyuntural, pues se trata de la esencia misma del sistema.

En todo proceso electoral es posible distinguir dos momentos claros: 1) la campaña electoral y 2) la elección. La importancia de la Campaña electoral, es absolutamente relevante, pues consiste en el período de debate de ideas y propuestas en el cual los diversos partidos y candidatos presentan sus plataformas a la comunidad. Es aquí donde el conjunto de los ciudadanos escucha y se informa de los diferentes puntos de vista; estudia y analiza cual cree es la mejor opción. Banalizar este período consiste en una grave ofensa al sistema democrático de gobierno, pues restringe en algún punto el período de información y reflexión. El segundo momento lo constituye la elección propiamente dicha que es el momento de opción entre las distintas propuestas y candidatos.

El buen funcionamiento de las instituciones constituye la salud del sistema republicano de gobierno. Para ello es prioritario la existencia del diálogo entre los diversos sectores que integran los órganos representativos, pues la búsqueda de consensos para la adopción de las normas que regulan la vida civil se torna en uno de los pilares más importantes a la hora de garantizar orden público.

Siguiendo lo expuesto, es posible afirmar que, la fijación de normas claras en el proceso de elección de representantes del pueblo sea, tal vez, el más importante de los consensos que puede alcanzar un sistema político, ya que, de la adecuación de esos comicios a los pactos preestablecidos depende, en una República, gran parte de la legitimidad del sistema en su conjunto.

En esta línea de pensamiento se encuentra un nutrido número de Estados, los cuales han sancionado leyes que impiden la modificación del régimen electoral en el año mismo en que deba llevarse a cabo la elección. Esto garantiza que la planificación de los tiempos que cada agrupación política había previsto para el desarrollo integral de sus programas pueda llevarse cabo, redundando esto en una mejor información a la comunidad de sus proyectos e ideas.

“Nada es jurídicamente posible si antes no es políticamente posible” sostiene Jellinek, sentencia con la cual nos indica que, difícilmente haya alguna norma que no pueda ser modificada por otra. Lo que hay que desterrar de la arena política son ciertas prácticas que aprovechan vacíos legales para alterar el espíritu de las leyes o para sacar ventajas momentáneas. Estas medidas, generalmente respaldadas de legalidad poseen una legitimidad al menos dudosa, pues se produce una alteración de las reglas de juego y esto, lejos de ser equitativo, casi siempre redunda en beneficio de una de las partes en perjuicio del sistema en su conjunto, dado que se rompe con la previsibilidad, uno de los postulados elementales en el proceso electoral y en la vida democrática.

La selección de representantes en elecciones competitivas es una de las características más relevantes de los sistemas democráticos de gobierno. El apego a las instituciones es tal vez el más relevantes de los rasgos de los países desarrollados, mientras que la resolución de conflictos mediante la mera imposición del número o la fuerza, lo es de los países que aún transitan el camino del autoritarismo. Cabe aquí recordar que, al decir de Montesquieu, no hay posibilidad de República sin que sus habitantes sean ciudadanos, es decir, portadores de la virtud republicana, no espectadores, sino miembros activos y comprometidos con la realidad en la que se encuentran. Así sea.

miércoles, 25 de marzo de 2009

Precauciones contra el Dengue

¿Qué es el dengue?

El dengue es una enfermedad viral transmitida por un tipo de mosquito (el Aedes Aegypti), que se cría en el agua limpia acumulada en recipientes y objetos en desuso.

¿CuáLes son los síntomas de la enfermedad?

Se caracteriza por fiebre que se puede acompañar de dolor de cabeza, dolores de músculos y articulaciones, náuseas y vómitos, cansancio intenso. También pueden aparecer manchas en la piel, acompañadas de picazón. El cuadro general es el de una falsa gripe:

El paciente no tiene resfrío, no estornuda. Según la intensidad de los síntomas habrá pacientes que deberán guardar reposo por varios días y otros se recuperarán más rápido.

¿Puede el dengue ser mortal?

Existe una forma grave del dengue, llamado dengue hemorrágico, que puede llevar a la muerte si el paciente no es atendido en forma rápida.

Signos de alarma

El dengue no grave (llamado clásico) y el dengue hemorrágico, presentan durante los primeros días los mismos síntomas. Recién entre el cuarto y el sexto día de enfermedad podrán detectarse los signos de alarma, indicativos de un posible dengue hemorrágico: agravamiento de los síntomas, baja de golpe la fiebre, dolor abdominal intenso, sangrado en encías, nariz, piel u otros sitios.

Ante la detección de alguno de estos síntomas, la urgente consulta médica es imprescindible.

¿Cómo se previene su transmisión?

No existe vacuna contra esta enfermedad. La única forma de prevención es impedir la presencia del mosquito transmisor en las viviendas y cerca de ellas. Para ello, deben eliminarse todos los posibles criaderos: los huevos son puestos en superficies en contacto con agua estancada limpia, única forma para que el mosquito pueda nacer.

¿Qué se debe hacer ante la aparición de estos síntomas?

Lo más importante es acudir rápidamente a la consulta médico en el Centro de Salud más cerca. Cuanto antes se tomen las medidas apropiadas, mucho mejor. El enfermo con dengue debe hacer reposo y beber mucho líquido.

¿Cómo es el mosquito transmisor?

El Aedes Aegypti es un mosquito de tamaño pequeño y de color oscuro. Presenta bandas blancas en el cuerpo y las patas, muy visibles sobre un fondo oscuro.

QUE HAY QUE HACER PARA PREVENIR EL DENGUE?
LO MAS IMPORTANTE ES IMPEDIR LA
REPRODUCCIÓN DEL MOSQUITO

> Evite tener dentro y fuera de su casa recipientes que contengan agua estancada limpia.

> Renueve el agua de canaletas y recodos, floreros, peceras y bebederos de animales al menos cada tres días.

> Deseche todos los objetos inservibles que estén al aire libre en los que se pueda acumular agua de lluvia: tatas, botellas, neumáticos, juguetes, etc.

Mantenga boca abajo los recipientes que no estén en uso: baldes, frascos, tachos, tinajas, cacharros, macetas.

> Tape los recipientes utilizados para almacenar agua como tanques, barriles o toneles.

martes, 10 de marzo de 2009

Mas vale tarde que nunca

 

pablo_del_litto Por Pablo Del Litto
10-03-2009

El intendente municipal, se encuentra realizando una serie de reuniones con funcionarios Judiciales de esta ciudad, según informan algunos medios de comunicación, preocupado por la inseguridad, con el objeto de trabajar en conjunto con la Justicia.

Parece que nuestro intendente ha tardado casi seis años para darse cuenta que el gobierno municipal también puede hacer algo por la seguridad de los nicoleños o debemos pensar que sólo se trata de una simple actuación obligada por la proximidad de las elecciones.

El oficialismo viene golpeado en distintos lugares del país, y necesita cambiar algunas actitudes para recuperar la confianza de los votantes.

¿Como puede explicarse sino, tanto tiempo transcurrido sin hacer nada al respecto?

Pero como dice el refrán, “MAS VALE TARDE QUE NUNCA” y por eso celebramos que nuestro gobierno local comience a preocuparse por el tema.

La seguridad de los vecinos es un tema serio y primordial que debe resolverse ya, sin especulaciones electorales ni egoísmos sectoriales.

Por tal motivo, quienes participamos en este espacio político, el Pro de San Nicolás, nos ponemos a disposición del Sr. Intendente, y le ofrecemos nuestro apoyo y colaboración en todas aquellas acciones tendientes a devolver la paz y la seguridad a todos los nicoleños.

Sostenemos como lo hicimos hace tiempo, que el gobierno municipal puede contribuir con sus acciones a solucionar el problema de la inseguridad y estamos dispuestos a acompañar cualquier iniciativa sincera en este sentido, porque sabemos que no se puede esperar más.

Y del mismo modo en que nos ofrecemos a colaborar, sabemos que otras fuerzas políticas, medios de comunicación, ONG´S, profesionales, técnicos y vecinos también lo harían si fueran convocados; un problema tan grave demanda de la responsabilidad de todos para enfrentarlo.

Hay experiencias de municipios que se han ocupado de la seguridad y las acciones y programas han surgido de la participación de distintos sectores, por ejemplo la ciudad de Santa Fe, en la que existe un órgano ejecutivo del programa de seguridad municipal -integrado por representantes del Poder Ejecutivo local, del Concejo Deliberante, Poder Judicial y Policía-, un órgano consultivo –compuesto por representantes de ONG´S, de juntas zonales, de profesionales, etc.- y juntas zonales –de vecinos- que interactúan comprometiendo a toda la comunidad en la solución del problema.

martes, 3 de marzo de 2009

Repensando el Municipio: Resignificación y nuevos desafíos

Por Lic. Sebastián E. Arias Guesalaga
Integrante PRO San Nicolás

Desde las primeras formas que se dio el hombre en su organización políticas, en el municipio han tenido lugar la mayor cantidad de interacciones directas entre el gobierno y el ciudadano, pues constituye el nivel administrativo que se encuentra más próximo a las necesidades cotidianas del individuo.

 

            Tradicionalmente a los municipios se les ha otorgado las atribuciones vinculadas con el “poder de policía”, el cual es esencialmente dirigido al control:

1-          Sanitario: en lo que respecta a establecimientos industriales, mercados, lugares públicos, etc.

2-          De seguridad de edificios o construcciones urbanas no sujetas a otra jurisdicción.

3-          De moralidad pública: en ciertos juegos, en formas de corrupción sexual, y de manera general, en todo lo que ofende los sentimientos de la moralidad media de la población en la vía pública.

4-          De vialidad urbana: uso del dominio público, de tranquilidad general (prohibición de ruidos molestos); en general todo lo que concierne a la salubridad urbana y estética edilicia.

 

       

        Estas son las actividades que tradicionalmente se le han asignado a la administración municipal o comunal. Es producto de una visión claramente apolítica, la cual “responde tanto a raíces históricas como psicosociales. Las raíces históricas radican en la génesis de la gestión municipal que en nuestros tiempos se apoya en la Constitución, las leyes orgánicas municipales y la legislación. Las raíces psicosociales son producto de la escasa distancia social que se hace manifiesta sobre todo en los municipios más pequeños. Conduce, por un lado, a tratar de evitar los conflictos, y por el otro, genera un sentimiento de comunidad del que surge una necesidad de armonía de los vecinos que se ve perturbada por opiniones divergentes o incluso conductas opositoras y que por eso reciben un juicio y un tratamiento negativo”[1]. Como vemos, el objetivo fundamental de esta concepción era la de liberar al ámbito municipal de las controversias que la política trae aparejadas. La política no está nunca exenta de discusión, pues en su esencia, como enseña Santayana “los hombres actuando son la sustancia de un gobierno: pero la vida de un gobierno su operar político y tendencia- es una clara adición a la vida social y aún moral, de sus miembros”[2] y, cabe agregar,  estas adiciones devienen o del consenso o de la imposición. Desplazar las cuestiones políticas de la esfera de lo municipal era una forma de preservar el espacio que debía dar soluciones a las necesidades objetivas pues como ya hemos visto poco más que las funciones de “policía” eran las asignadas a los municipios. 

 

Nuevos tiempos, nuevos roles. Redefiniendo el municipio.

 

En nuestros días la concepción es diferente. La gestión municipal “significa el derecho de las comunas a administrar todos los asuntos que incumben a la comunidad local en el marco de las leyes, de acuerdo con su propio criterio, con fondos propios y con la participación de una representación comunal democráticamente elegida”[3].

        Es clara pues la tendencia existente hacia un accionar diferente en el quehacer cotidiano de los municipios, es claro que ya no orientan sus recursos “solamente” a las tareas tradicionalmente asignadas y que respondían al objetivo de mantener la ciudad limpia y ordenada. Esta variación en los contenidos de la acción municipal se traducen en un redireccionamiento de las políticas públicas[4], las cuales “no se producen en el vacío: no sólo nos informan del ambiente socioeconómico, sino también del Estado”[5].

        ¿Pero de qué cuestiones se ocupan hoy los municipios?, una pregunta equivalente y para utilizar términos adecuados sería ¿cómo se estructura la agenda municipal en nuestros días? La respuesta a este interrogante surge de la nueva concepción acerca de la naturaleza del municipio autónomo-, de las nuevas demandas comunitarias, de la globalización y de la retracción o ampliación de funciones de los otros dos niveles del Estado.

        Las actividades de los municipios han evolucionado desde el mero hecho de mantener las calles limpias, las plazas ordenadas y los paseos públicos bien iluminados como eje de su gestión a darse estrategias de “desarrollo local”. Al respecto, casi toda la literatura existente sobre el tema hace hincapié en cómo es posible desde el municipio trazar cursos de acción es decir políticas- destinadas a mejorar las necesidades básicas de la población de la ciudad, mejoras en el ingreso, en número y calidad de empleo  ofrecido, mejorar la calidad de vida y la preservación de los recursos naturales[6]. Como sostienen Furlani de Civit y Garabay , el supuesto básico de la teoría del desarrollo local (o endógeno) consiste en afirmar “la existencia de una capacidad innovadora a nivel local”[7], a partir de la cual y mediante la interacción entre el sector público municipal y el sector privado se pueden coordinar esfuerzos para mejorar las condiciones en los rubros enunciados arriba. Es decir, “queremos hacer planificación estratégica, no porque suene moderno, sino porque queremos modificar una realidad que no nos gusta y no queremos modificarla en cualquier sentido sino en uno en particular.”[8]

 

La Globalización y su impacto a nivel local-metropolitano.

 

        Este es uno de los aspectos más interesantes para el estudio en ciencias sociales de los últimos tiempos. La globalización ha producido tantos efectos en la sociedad, y en el comportamiento de los individuos que la integran que es imposible no hacer referencia a ella en cualquier trabajo de investigación, pues de una u otra forma siempre se la encuentra vinculada con los cambios recientes.

 

Las discusiones acerca del origen, el avance, los alcances y las dimensiones de este fenómeno son, como diría Weber “inconmensurables”. Si es económica, si es social, si es cultural, si ha provocado un movimiento espejo y es la base del resurgimiento de los particularismos que pretenden en alguna de las dimensiones antes señaladas- oponérsele. Pero al fin de cuentas, y para evitar cualquier mal entendido acerca de la misma, es una digresión útil definir lo que aquí entendemos por ella. Rescatemos pues algunas definiciones esclarecedoras: Antonio Vázquez Barquero la entiende como “un proceso que se caracteriza por el aumento de la competencia en los mercados, lo que implica la continuación de los ajustes del sistema productivo de los países, las regiones y las ciudades inmersas en la globalización”[9] , en esta definición se pone de manifiesto en particular la globalización como fenómeno económico que afecta el comportamiento social en tanto que la liberalización de mercados y el consecuente incremento de la competencia provoca modificaciones del sistema productivo local, lo que implica reconversión para la “lucha”(por los mercados, por inversiones públicas y privadas, etc.), manifestándose en la mejora continua de los procesos de producción tendientes a la reducción de costes, la mejora de la calidad y los servicios posventa. Y cuando hablamos de mejora en los procesos de producción, debemos detenernos en particular en los de capacitación de la mano de obra. Las nuevas tecnologías que se incorporan al sistema productivo en los últimos 20 años requieren trabajadores con características muy disímiles a las de décadas anteriores y esto se transforma en demandas de capacitación, no sólo a las empresas contratantes, sino al sistema educativo en su conjunto. La incorporación total a los planes de estudios de materias como inglés e informática se encuentran en esta línea. Ese es también un efecto de la globalización y muestra cabal de cómo los cambios de la política económica tiene incidencia directa sobre el mercado de trabajo y por consiguiente sobre el comportamiento de los miembros de la comunidad, que ahora para insertarse laboralmente deben poseer una serie de conocimientos que les demanda la inserción internacional de la economía local. Y esto es así no sólo porque las empresas necesiten trabajadores capacitados para producir más y más eficientemente, sino que lo es también, por la competencia que se origina entre regiones para la atracción de capitales foráneos en relación con la región, pudiéndolo ser del mismo Estado-, para lo cual la generación de infraestructura básica y la capacitación de la población se constituyen en factores determinantes. Esta competencia por atraer hacia su territorio las inversiones ha hecho que en la concertación de los actores relevantes de cada comunidad nazca lo que Benjamín Coriat y Dominique Taddéi llaman “ un nuevo arte de la seducción: la atractividad del territorio”[10] . Esta seducción ha provocado una variación en el accionar de los gobiernos locales por atraer la atención de los empresarios. Tradicionalmente la línea de acción estatal o sea la “política”- más frecuentemente utilizada en todo el mundo era la reducción impositiva, bajo el supuesto de que la disminución de costes cuando no el subsidio encubierto y/o directo- era una variable lo suficientemente apreciada por los grupos empresariales como para que por sí sola bastara para definir la radicación de inversiones. Actualmente esto ya no es considerado tan así, pues “todas las investigaciones serias muestran que las firmas en busca de una nueva localización privilegian la calidad del entorno por sobre la consideración de los costos de producción.”[11]. Es precisamente en la constitución de ese entorno en donde los actores locales juegan un rol clave en las nuevas realidades que ha introducido la globalización.

 

        Los desafíos que hoy representa la globalización para el gobierno local-metropolitano, en su plano eminentemente económico se reducen entonces como se ha dicho, en principio a, ser el elemento aglutinador y director de los actores locales para la construcción de este “entorno” para que resulte atractivo al capital foráneo, pues, “La mejora de la productividad y competitividad de las ciudades depende de la introducción de innovaciones en las empresas, de la flexibilidad y organización del sistema productivo, y de la existencia de instituciones que favorecen el funcionamiento de los mercados”[12]. Pero este plano de incumbencia primordialmente económico posee repercusiones en los demás, pues la función última de todo gobierno (más allá de la instancia de la que se hable) es la de coordinar los esfuerzos comunitarios con miras a la realización del “bien común”; de esta forma sostiene un eminente politólogo francés que “la organización de la sociedad por el poder político se extiende al conjunto de las actividades colectivas. No consiste únicamente en coordinar las actividades presentes de la sociedad, sino que también se ha de prever el porvenir”[13] .

 

La ciudad es el espacio de residencia de una comunidad, en el seno de la cual tienen lugar las relaciones políticas. Utilizamos el término adjetivo “políticas” para referirnos a las “actividades explícitas y lúcidas que implican la instauración de instituciones deseables”[14]. Es esta búsqueda de organizaciones deseables la que lleva a la política  a buscar constantemente la mejora de las instituciones existentes, pues el dinamismo de la sociedad debe ser acompañado por la adaptación constante de las instituciones y organizaciones mediante las cuales la sociedad se organiza, caso contrario estaríamos frente a un caso de “asincronización” donde la capacidad de dar respuesta a las demandas no es satisfecha por las instituciones que corresponde. Este proceso de demandas insatisfechas tiene como consecuencia necesaria la acumulación de tensiones en el sistema, provocando una brecha cada vez más profunda entre la sociedad civil y las instituciones y organizaciones estaduales que deben dar respuesta. La brecha suele ser zanjada a partir de la búsqueda de alternativas en el seno mismo de la sociedad civil (valga de ejemplo la explosión de ONG y OSFL) para responder a los problemas que la comunidad padece, provocando lo que Marcel Prèlot denomina como “fenómeno de reemplazo”[15]. La necesidad de estar atento a la realidad que circunda a las instituciones es una obligación ineludible de todo Gobierno y de los sectores políticos en general.

 

       

 


[1] Kanitz, Horst, “Bases para una política comunal práctica. Ciudadanos y comuna.”, en Kanitz Horst et al. “Políticas Municipales para el desarrollo local y regional”,  Editorial de la Universidad Católica de Córdoba, Córdoba, 2006, pág. 20

[2]  Santayana, George, Potestades y dominaciones, Ed. Sudamericana, Buenos Aires, 1954, pág. 395.

[3]  Kanitz, Horst, op cit. pág. 25

[4]  “Las políticas públicas son la expresión concreta de las formas institucionalizadas que rigen la interacción gubernativa entre la sociedad y el Estado”. Medellín Torres, Pedro; Inestabilidad, incertidumbre y autonomía restringida: elementos para una teoría de la estructuración de políticas públicas en países de baja autonomía gubernativa,  en  Revista del CLAD Reforma y Democracia  Nº8, julio de 1997.

[5]  Meny, Ives y Toening, Jean Claude; Las políticas públicas, Editorial Ariel, Barcelona,  1992, pág. 17

[6]  Véase: la ponencia”El desarrollo local: una estrategia para la gestión municipal”,  de la Prof. Maria E. Furlani de Civit y Ruth E. Garabay  en el V Seminario Nacional de REDMUNI.

[7]  Ídem.

[8]  Monteverde, Roberto; “Apuntes sobre cinco años de planificación estratégica en la Argentina (1996-2001), en Diaz, Cristina [et al],  (comps.) Tecnologías y gestión local en Argentina, reflexiones y  perspectivas, Homo Sapiens, Rosario, 2002,  pág. 70.

[9] Vázquez Barquero, Antonio; “Desarrollo endógeno y globalización”, en Vázquez Barquero y Madoery (Comps.), Transformaciones globales, instituciones y políticas de desarrollo local,  Homo Sapiens, Rosario, 2001, pág. 77.

[10] Coriat, Benjamín  y Taddéi, Dominique; Made in France, Alianza Editorial, Madrid, 1995, pág. 333.

[11]  Ídem, pág. 345.

[12]  Vázquez Barquero, Antonio; op.cit. pág. 80.

[13]  Duverger, Maurice; Sociología Política, Ediciones Ariel, Barcelona, 1972, pág. 274.

[14] Castoriadis, Cornelius, El avance de la insignificancia , EUDEBA, Buenos Aires, 1997, pág.  272

[15] Prèlot, Marcel; La Ciencia Política, EudeBA, Buenos Aires, 1969, pág. 87.

lunes, 2 de marzo de 2009

Pensemos para adelante.

Por Pablo De Litto
02/03/2009

Ha comenzado otro año electoral, y como tal, presenta ante los ciudadanos una nueva oportunidad democrática. El tablero político comienza a moverse vertiginosamente entre acuerdos electorales, bajas sustanciales en el oficialismo y una crítica realidad que no afloja.
El reclamo de la sociedad, en cuanto a la existencia de alternativas opositoras con posibilidades electorales, prácticamente se encuentra satisfecho si se tiene presente el nuevo escenario electoral que se está definiendo. Así distintas fuerzas de la oposición han unido esfuerzos y coincidencias, generando concretas opciones de poder, capaces de superar la propuesta oficial.
Esta situación, nos traslada una profunda responsabilidad como ciudadanos, pues, como siempre, de nuestra decisión depende nuestro destino.
Estamos sinceramente convencidos, que tanto desde la perspectiva nacional, como la provincial y local, podemos estar mejor; que los graves padecimientos que sufrimos son susceptibles de soluciones. Sabemos que se puede vivir en una sociedad segura, con trabajo, con educación, con mejor calidad de vida.
Creemos que dos requisitos son fundamentales para avanzar en este sentido: pensar para adelante y participar.
Las alternativas del pasado nos deben servir para honrar a nuestros próceres y para revisar los errores en que hemos incurrido, pero nunca debe constituir una obsesión que se convierta en el eje de un proyecto político. Si miramos continuamente hacia atrás no podremos avanzar un solo paso por el buen camino.
Por ello tenemos que pensar hacia adelante, proyectando una visión de país compartida y sustentable en el tiempo hacia la cual deben dirigirse las acciones de gobierno.
La otra condición necesaria, es la participación, no sólo para delinear la visión compartida a la que aludimos anteriormente, sino además, como garantía de realización de la misma. El compromiso del ciudadano es indispensable para cambiar el estado que hoy exhibe la política.
En resumen, así están dadas las cosas frente a las próximas elecciones legislativas de octubre; graves problemas que no encuentran soluciones como la inseguridad, el fantasma del desempleo, aumentos de tarifas, crisis agropecuaria, etc., un escenario político con visibles alternativas, y frente a ello la necesidad del pleno ejercicio de la responsabilidad que tenemos como ciudadanos.

domingo, 1 de marzo de 2009

Las obras que no se ven

Por Pablo Del Litto
01-12-2008

Volvieron los cortes estivales (luz y otros) y con ellos también volvieron las negaciones, las excusas, las evasivas y un sinnúmero de argumentaciones que año a año se repiten como si la cuestión se resolviera mágicamente con declaraciones mediáticas.
Desde hace tiempo, especialistas en materia energética vienen insistiendo en serias deficiencias estructurales, sin embargo desde el Gobierno, no existe sino una negación del problema.
Pero la realidad confirma que el problema existe y su reiteración evidencia la ausencia de acciones tendientes a solucionarlo.
La sociedad es víctima una vez más de la inacción y de medidas efectistas de distracción, como por ejemplo la distribución de lámparas de bajo consumo, cambio de horario, etc., que nada han resuelto.
A esta ineficiencia del estado, se le suman las declaraciones amenazantes y excusatorias con las que se van postergando las decisiones, para llegar al final del verano y afirmar “no hay más problemas” para tirar hasta el verano que viene.
Este procedimiento engañoso, con casi una idéntica mecánica, se repite en el invierno con la provisión de gas.
Infraestructura vieja e insuficiente es la que nos provee los servicios, y por supuesto debemos conformarnos en utilizarlos cuando dicho sistema deteriorado lo permite. Subsistir con los “harapos” parece la consigna en materia de servicios públicos.
La connivencia del sector público con el privado, que tanto se cuestionó en la década de los años 90, mantiene plena vigencia. La ineficiencia de los controles sobre las prestatarias de los servicios es equivalente o peor que en aquella época del país.
Es indispensable invertir en infraestructura energética, y el Gobierno lo sabe, sólo que estas obras generalmente no son valoradas por el electorado porque no se “ven” y el esfuerzo político en este sentido no se justifica, porque no devuelve votos en el corto plazo.
En nuestra ciudad ocurre algo similar con el servicio de provisión de agua potable que demanda una urgente solución. La obsolescencia de la red y la necesidad de obras para abastecer la demanda actual no se discute, pero tampoco se hace nada al respecto.
Nuestra obligación como ciudadanos es exigir a nuestros gobernantes la ejecución de este tipo de obras de infraestructura y no dejarnos llevar exclusivamente por situaciones coyunturales.

Inseguridad: un problema que requiere decisión

Por Pablo Del Litto
21-11-2008

La inseguridad no da tregua y las acciones criminales son cada vez más frecuentes y más violentas. Este tema que hace menos de un año, constituyó un tema excluyente en la campaña electoral, hoy parece deliberadamente olvidado por la política que pretende entretener a la sociedad con anuncios efectistas de distracción.
La magnitud del problema no permite que se aborde exclusivamente como un reproche a la inacción del Gobierno Provincial, sino que merece una generosa contribución de todos los sectores de la política hacia una solución integral. Está suficientemente demostrado que las medidas aisladas y espasmódicas que se adoptan cuanto ocurre algún caso resonante no han servido siquiera para atemperar la ola de violencia criminal a la que estamos sometidos los ciudadanos.
Es necesario un plan integral en materia de seguridad producto de un maduro consenso sobre lineamientos fundamentales que se proyecten en el tiempo, y que perduren con independencia del color político del gobierno que tenga a cargo la ejecución del mismo.
Entre otras aristas, debe definirse como primera medida y teniendo presente la dimensión del problema, una mayor asignación presupuestaria de recursos ya que las herramientas actualmente disponibles resultan insuficientes; para proveer desde mayor cantidad de efectivos policiales, su capacitación, jerarquización, el sostenimiento de un parque automotor enormemente deteriorado que hoy posee la policía, incorporación de tecnología para la investigación, la prevención del delito y la lucha contra el narcotráfico, etc.
A esto debe agregarse la necesidad de reformular el sistema penitenciario, que ha demostrado acabadamente su ineficiencia, si tenemos presente los índices de reincidencia, sobre todo en delitos graves.
Es necesario también abordar una política dedicada a la problemática de la criminalidad de los menores, que no pase solamente por la reducción de la edad de inimputabilidad, ni con la con la mera declamación de una ley, si no que contemple una verdadera y suficiente asignación de recursos económicos para brindar la contención integral que necesita este sector de la sociedad afectado por la desidia y el abandono.
Por último, en la mesa del debate no puede faltar un decidido compromiso de todos los estamentos del Poder Judicial en consonancia con los objetivos definidos.
Como reflexión final, insistimos, resulta necesario un amplio debate que debe dirimir la política en forma desinteresada y altruista, y que sobre los parámetros señalados se expida sobre coincidencias básicas y perdurables que permitan en un término razonable neutralizar esta ola incontenible de violencia delictual, y devolver a los ciudadanos la tranquilidad perdida.

“Deja vou”



Por Pablo Del Litto
13-11-2008

En estos días el gobierno municipal ha anunciado en los medios de comunicación local, la obtención de financiamiento para el turismo de parte de la Provincia de Buenos Aires, para señalización, oficinas turísticas, rampas para discapacitados, etc.
Este anuncio me ocasionó una especie de “deja vou” (sensación de haber vivido antes lo que se está viviendo ahora) y esto motivó mi interés por verificar si realmente se trataba de una sensación o realmente esto había pasado.
Efectivamente, en publicaciones periodísticas del mes de agosto (20/8 Diario El Informante y
21/8 Diario El Norte), pude verificar, que el gobierno municipal hizo el mismo anuncio pero, según la nota, las obras turísticas debían estar concluidas en sesenta días. Por supuesto, que desde agosto hasta este re-anuncio transcurrieron más de noventa días y nada se hizo.
Es asombroso, con qué ligereza se formulan anuncios que resultan incumplidos y luego se vuelven a anunciar, pretendiendo crear la sensación de que se hace cuando en realidad no se hace nada. Y éste no es el único caso, entre los más destacados podemos citar, las medidas de reordenamiento del tránsito, pavimento, viviendas, planta asfáltica, luminarias, radicaciones de inversiones, autobomba y muchísimas acciones que se anuncian una y otra vez, y no se concretan o se consuman con demoras inexplicables.
Lo cierto es que no puede engañarse a los nicoleños con “sensaciones”, pues la realidad de la ciudad no puede esconderse a los ojos de sus habitantes. San Nicolás se encuentra en un estado de decadencia progresiva que no va a detenerse mediante ilusionismo, y esto los vecinos lo saben.
El afán electoralista desmedido, la falta de planes y la extrema improvisación, son una constante en el aparato político que gobierna nuestra ciudad desde hace muchos años y que la tiene postrada, aún en instancias del país en las que otras ciudades han logrado experimentar un fuerte desarrollo; y es probable que durante el 2009, que es un año electoral, algunos de estos anuncios que se vienen reiterando y no se cumplen, ahora logren terminarse pero sólo para satisfacer al electorado transitoriamente y continuar luego con las mismas prácticas.
Necesitamos del pleno ejercicio de la memoria para poder cambiar.

Acciones efectivas para el tránsito

Por Pablo Del Litto

20-10-2008


El problema del tránsito sigue sin solución y está claro que no hay decisión política de abordarlo con acciones efectivas. Sólo se intentan algunos operativos efectistas pretendiendo mostrar que se está cumpliendo con las demandas de los vecinos, pero en realidad, bajo esta cosmética se encubre la inoperancia sobre el tema.
Un solo aspecto de las actividades que implementó el Municipio en torno al tránsito es digna de ser destacada, y son los controles de alcoholemia que en breve lapso han logrado revertir una tendencia preocupante, sobre todo los fines de semana por la madrugada.
Aparte de esta gestión positiva, no existen acciones efectivas para solucionar los problemas serios que posee la ciudad.
Grandes escenas mediáticas se han construido sistemáticamente en torno al tránsito, desde anuncios sobre obras faraónicas, pasando por megaoperativos, megaordenanzas regulatorias, peatonales, veda de estacionamiento, vías de acceso alternativas, ensanchamientos, nuevos recorridos de ómnibus, hasta llegar al reciente anuncio público de la incorporación de nuevo personal y la adquisición de vehículos para la dependencia municipal; pero la mayor parte de estos anuncios no se han concretado y lo poco que se concretó no ha resultado suficiente, mientras tanto el tránsito continúa siendo un caos.
No hay que convertirse en un experto en el tema para advertir que la ciudad demanda una urgente adaptación de su infraestructura vial, el rediseño del transporte público, una intensificación en acciones de contralor (con continuidad y desplegada en distintos puntos críticos de la ciudad), campañas de concientización, carteles y señalética, etc.
Tampoco es necesaria una observación profunda, para advertir la conducta despreocupada que los conductores exhiben en general frente a las normas, situación, que sólo puede modificarse si existe una meridiana certeza de ser pasible de sanción ante una falta y una adecuada y sostenida campaña de concientización.
Todas las normas de tránsito posibles, son violadas continua y sistemáticamente día a día en nuestra ciudad, sin consecuencia alguna para los infractores y frente a ello el gobierno municipal se halla en estado de pasividad.
Ha quedado demostrado que los operativos de tránsito no dan los resultados esperados y que no puede concentrarse la actividad de contralor en el “cinturón de seguridad” si simultáneamente en toda la geografía de la ciudad se están violando semáforos, estacionamiento en doble fila, tránsito pesado en zonas restringidas y obstrucción de paradas de ómnibus entre otras infracciones habituales en nuestro medio.
Frente al fenómeno, entre otras herramientas, el municipio cuenta con un trabajo confeccionado por el CETRAN a la medida de la ciudad, la reciente presentación por el IPU del Plan de Reorganización Vial (2007) y distintas propuestas que se han formulado desde distintos sectores de la sociedad; por tal motivo sostenemos que no se hace porque no se quiere.
Es cierto, que este caos no puede solucionarse de inmediato y que demandará importantes esfuerzos revertirlo, pero alguna vez, paso a paso, con acciones efectivas hay que empezar a andar el camino para llegar al destino deseado.

JOVENES PRO – SAN NICOLAS

Por Sabrina Solano
15-10-2008



Estamos convencidos que existe la posibilidad de un cambio en la política y sabemos que depende de nuestro compromiso como ciudadanos.
La política no solo necesita renovarse en sus métodos sino también en las personas y en esto la juventud tiene el rol de inyectar aire nuevo.
Tenemos que asumir el compromiso en la búsqueda de alternativas para mejorar las condiciones de vida, propuestas, planes y estrategias de acción para aproximarnos a nuestro ideal de sociedad.
La participación política es un derecho que no debemos delegar y si tenemos en cuenta nuestra realidad, este derecho se convierte en una obligación que debemos asumir.
Nosotros los jóvenes PRO aceptamos este desafío y queremos compartirlo con todos los jóvenes para hacer de la política el verdadero instrumento del bien común.

Sabrina Solano – Jóvenes Pro

La oportunidad que genera la crisis

Por Pablo Del Litto
12-10-2008

La crisis financiera mundial ya comienza a repercutir en nuestra economía, no sólo en el ámbito de las finanzas sino que además se evidencian ostensibles bajas en los valores internacionales de los comodities, en especial, el que hasta el presente ha constituido uno de los motores del crecimiento para nuestro país, como es la soja.

Esta situación, no sólo obliga a un replanteo de la política agropecuaria sino que nos impone una profunda reflexión hacia el futuro.

Aún son imprevisibles las consecuencias de esta crisis, y por ello debemos seguir con atención y cautela las alternativas y comportamiento de los distintos mercados para poder realizar una acertada previsión.

Pero esta situación, no nos impide avanzar en desafíos estratégicos en base a certezas que hoy tenemos y que seguramente se proyectarán hacia el futuro en la economía global.

Lamentablemente, nuestra ciudad, parece no haberse enterado de la existencia de la crisis, o al menos las instituciones políticas no revelan una toma de razón acerca de la misma, pues sólo se continúan debatiendo posicionamientos personales, internas y “conventillos”, que solo degradan más y más a dichas instituciones y postergan indefinidamente las necesidades de los vecinos.

Debemos afirmar, que hoy mas que nunca frente al contexto mencionado, los nicoleños debemos debatir con la profundidad necesaria cual es la ciudad que queremos, y proyectar estratégicamente las acciones tendientes a su realización.

Como en toda crisis, estamos frente a una nueva oportunidad de resolver el dilema de nuestro futuro, y la responsabilidad es de todos, la política, los medios de comunicación, las ONGs y el ciudadano común.

Insistimos en que nos debemos un profundo, reflexivo e inteligente debate que nos permita avanzar en soluciones concretas a nuestras enormes carencias, y para ello es indispensable generar espacios adecuados dónde cada sector de interés exprese su visión.

Hay que terminar con debates estériles, producto de enfrentamientos mezquinos que distraen la atención de los verdaderos problemas que tenemos los nicoleños.

Proponemos un sencillo ejercicio para comenzar: no hagamos del “conventillo” la materia del debate –basta con conocer su existencia y tenerlo en cuenta para la próxima elección- y sí hablemos con seriedad y responsabilidad de nuestros reales padecimientos.

HOSPITAL SAN FELIPE: Dentro de la ley todo, fuera de la ley nada.

Por Pablo Del Litto
25-09-2008

Sin dudas la noticia de la semana ha sido la intervención que dispuso el Ministro de Salud bonaerense al Hospital San Felipe.
Esta situación debe analizarse desde distintas ópticas, y la primera de ellas nos lleva a reflexionar sobre que fundamentos se ha dispuesto la intervención, para apartarse el Sr. Ministro del mecanismo legal de designación del Director.
La intervención de un organismo o ente, tiene que obedecer necesariamente a razones de gravedad, urgencia o irregularidad manifiesta, que impidan el ejercicio del mecanismo natural de reemplazo en la administración y gobierno de la entidad; no se trata de mero voluntarismo de la Autoridad o Funcionario; tienen que existir motivos suficientes para disponerla.
Y aquí surge el primer interrogante, ya que si todos conocemos que la situación del nosocomio está dentro de los parámetros de normalidad y en algunos casos en condiciones de excelencia, cuales son los argumentos que puede esgrimir el Ministro para intervenirlo; más aún cuando la acefalia del mismo obedece a la propia demora de dicho funcionario en designar el reemplazante de la terna propuesta oportunamente.
A raíz de estas circunstancias, puede evidenciarse que la decisión de intervención, es la resultante de una puja política que se “lleva puesto” al Hospital. Una vez más podemos ver que las instituciones son rehenes de una política que se resiste a desaparecer, a pesar de los perniciosos efectos que produce a lo largo y a lo ancho del país, sin importarle siquiera que se encuentre en juego la salud de los ciudadanos.
Otro aspecto de la cuestión, lo constituye el hecho de que un interventor, es un delegado del Ministro que carece de estabilidad, y así como fue designado, puede ser removido por la misma autoridad sin razón alguna y en cualquier momento. Esto sugiere que para permanecer en su cargo el interventor deberá demostrar cotidiana complacencia al Ministro, que frente al ahogo fiscal de la provincia, puede generar que se eviten reclamos sobre insumos u otras necesidades del Hospital, deteriorando así la calidad de sus prestaciones.
Sostenemos que frente a esta evaluación, resulta necesario que se normalice la Dirección del Hospital San Felipe, a través de la designación de sus autoridades de conformidad con las normas legales vigentes, apartando a esta institución de los mezquinos intereses de una política perimida.

Un modelo de ciudad


Mientras la política nicoleña debate internas “a las piñas”, pretende deslumbrar con falsos anuncios y emprende obras que no se terminan, invade a los nicoleños un estado de desesperanza y resignación, que gradualmente incrementa el convencimiento de no podemos aspirar a una ciudad mejor y que debemos conformarnos con lo que tenemos.
Este desahucio generado por la mediocridad de nuestra política, incapaz de modificar la realidad, es muy perjudicial para lograr una ciudad mejor, pues fomenta una conciencia de impotencia que restringe y hasta a veces impide la acción.
Pero los nicoleños debemos saber que existen posibilidades de mejorar y hacer de San Nicolás una comunidad próspera que nos contenga a todos. Para ello basta realizar una sencilla comparación con localidades vecinas, como Ramallo, Pergamino, San Pedro, etc., que han sabido aprovechar sus ventajas y oportunidades para evolucionar ostensiblemente.
La solución no es demasiado compleja como para que rehusemos el desafío de emprenderla; sencillamente tenemos que definir una visión estratégica de la ciudad que involucre nuestra propia determinación. Y el término estratégico no nos debe asustar, pues no se trata de una construcción filosófica o socio-política compleja, sino que implica sencillamente definir “qué ciudad queremos”.
No puede concebirse un proyecto político sin un horizonte común hacia el cual dirigir las acciones –particularmente aquellas que han de producir efectos a largo plazo-, y ésta precisamente es la nota que nos caracteriza: no sabemos dónde vamos y los resultados están a la vista.
Para revertir esta tendencia inerte, sostenemos que es necesario un profundo debate de tres cuestiones elementales, que hacen a esa visión estratégica de la ciudad, como la modernización del estado municipal, la infraestructura de la ciudad, y el perfil de desarrollo económico.
Estos tres elementos, que de ningún modo son excluyentes de los deberes propios e irrenunciables del estado como la salud, la educación, la acción social, etc., constituyen las aristas básicas para definir qué ciudad queremos.
Modernizar el estado municipal implica acercarlo al vecino y sostener una recíproca y constante comunicación, arbitrar canales de amplia participación ciudadana en la toma de decisiones, transparentar ante la sociedad las cuentas municipales e interrelacionarse regionalmente con otros municipios.
La ciudad debe contar con un orden de prioridades en cuanto a la infraestructura, definir con vocación de permanencia distintas zonas geográficas asignándoles un perfil propio a cada una de ellas, hacer previsible el desarrollo urbano, recuperar los espacios públicos, etc.
Por último, en materia de desarrollo económico, es menester precisar que orientación se pretende dar a la actividad económica del partido, hacia dónde dirigimos el proyecto turístico de San Nicolás, adecuar y fomentar las herramientas de capacitación y formación de los trabajadores a las exigencias actuales y futuras, promover desarrollos tecnológicos, la agroindustria, ordenamiento de la logística, etc.
El “por qué” de este planteo, lo constituye la necesidad de un sincero y constructivo debate en la sociedad sobre estos temas, apartándolos del espurio manoseo electoral que se realiza de los mismos en épocas de campaña y que termina desvirtuando la importancia vital que tienen para nuestro futuro.

Los problemas “tapados” de la Argentina

Por Pablo Del Litto
08-09-2008

Después de cuatro meses de extrema conflictividad, el tema del campo, aún cuando ha reducido la intensidad de las protestas y reclamos, sigue sin resolver.

Pero este conflicto que en su momento parecía que era el único tema a resolver por el Gobierno, se apartó de la escena principal y a raíz de ello comenzaron a emerger otras situaciones que se encontraban en segundo plano e imperceptibles para la mayoría de los argentinos.

En la actualidad el problema del sector agropecuario coexiste con la inflación que no se detiene, con el escandaloso caso de los narcos mexicanos, el triple crimen de Gral. Rodriguez, los sospechosos aportes a la campaña presidencial, el descontrol de la efedrina, los vínculos del poder con el narcotráfico, la inoperancia de los funcionarios competentes en el tema, a lo que también se suma el tema de Aerolíneas Argentinas con aristas poco claras que ponen en dudas la actuación del gobierno tanto en el pasado como hacia el futuro, los avatares de los mercados financieros que siguen respondiendo negativamente a pesar de anuncios cosméticos que pretendían revertir esta situación preocupante, el riesgo país que sigue in crescendo, la soja que baja, y podríamos seguir enunciando numerosas circunstancias que están afectando seriamente “el modelo” (aumentos de tarifas y combustibles, el juicio de Antonini Wilson, la situación fiscal de la provincia de Buenos Aires, conflictos docentes, tirantez entre Moyano y el Gobierno, movilidad previsional, etc.); pero para cerrar, al menos por ahora, queda el broche de oro de esta debacle, que lo puso el conflicto con el Ferrocarril Sarmiento, que concluyó con el incendio de dos formaciones y cuya solución parece postergada por el ambicioso proyecto del Tren Bala.

Si bien el estado actual de situación es bastante serio por su gravedad, lo que realmente debe preocuparnos es el modo en que el Gobierno Nacional responde ante el mismo, sosteniendo su actitud evasiva y negatoria, con medidas que en su estética pretenden exhibir un cambio, que en realidad no existe en la dimensión que se requiere, con una caprichosa insistencia en prácticas y personajes incompatibles con las soluciones y métodos ampliamente reprobados por la sociedad.

Ante este escenario, sostenemos que debe primar la calma y un apego profundo a la institucionalidad; la violencia y la protesta agresiva en nada contribuyen, por el contrario sólo agravan el caos y lesionan la convivencia democrática.

No debemos concebir otras herramientas que las que la propia Constitución Nacional nos confiere para corregir los errores y reencauzar el rumbo errático del gobierno, y estamos a un año de una oportunidad democrática de reparar estos desvíos que es la próxima elección legislativa del año 2009, incorporando en los distintos ámbitos, representantes que ejerzan una contención racional y constructiva del poder hegemónico y la prepotencia.

Necesitamos para los próximos comicios un ejercicio analítico en profundidad, que se traduzca en un sufragio pensado y a conciencia de cada uno de los argentinos como la solución más apropiada para los escollos que debe sortear el País.

Cuando existe determinación, hay opciones


Por Pablo Del Litto
30-08-2008
Un reciente anuncio del Sr. Intendente municipal, captó por varios días consecutivos la atención de los medios de comunicación; se trata del proyecto de construcción de una “Playa de Estacionamiento” subterránea en la Plaza Mitre de nuestra ciudad.
Según la versión oficial se trata de una propuesta de “inversores privados” que se encuentra en estudio de personal técnico del municipio.
Consideramos que se trata del procedimiento correcto, hay que determinar la viabilidad de la propuesta en función de parámetros técnicos para avanzar sobre el tema.
De nuestra parte, y si en el ánimo del gobierno está en encontrar soluciones a la problemática del estacionamiento céntrico, sostenemos que existen otras opciones que pueden implementarse y que no sólo aportarían a esta cuestión, sino que además contribuirían a potenciar la actividad de la construcción y a garantizar la calidad en los proyectos de esta índole.
En efecto, la normativa vigente en materia de obras privadas, contiene limitaciones en cuanto a la superficie de edificación en un terreno (FOS y FOT), que implica que algunos proyectos se conviertan en antieconómicos o poco rentables. Esta situación genera que las obras no se ejecuten o bien se lleven a cabo con parámetros de menor calidad para garantizar rentabilidad a la inversión.
Pero si se establecieran, lo que se denominan “premios” o excepciones, podrían solucionarse ambas situaciones: las restricciones para construir y la falta de espacios para estacionamiento de vehículos.
En tal sentido, podrían reconocerse premios, en la medida que se construyan estacionamientos subterráneos o a nivel, concediéndose una ampliación de la superficie edificable en tal caso. Con esta medida se promueve la construcción de nuevos espacios de estacionamiento y al mismo tiempo una mayor y mejor oferta habitacional.
A modo de ejemplo, si de acuerdo a las normas vigentes, en un determinado terreno sólo pueden construirse dos pisos; mediante un sistema de “premios” podría llegarse a edificar un piso más, a condición de que se construya una planta subterránea o a nivel para estacionamiento.
Por supuesto, que como cualquier proyecto debe efectuarse una profunda evaluación de compatibilidad con otros valores urbanísticos en juego, que tienen que consensuarse con los sectores involucrados.
Queremos significar con nuestra reflexión que existen numerosas posibilidades cuando hay voluntad y determinación para resolver los problemas.