domingo, 29 de noviembre de 2009

EL 10 DE DICIEMBRE NO CAMBIA EL GOBIERNO

Por Pablo Del Litto
30/11/2009

860_pablo_del_litto Faltan unos pocos días para la asunción de los nuevos representantes legislativos electos en los comicios de junio, y se evidencia en el país un escenario político-social extremadamente enrarecido. Acusaciones cruzadas de intentos desestabilizadores, arengas que incitan a enfrentamientos y una sociedad convulsionada porque no encuentra respuestas ni eco a sus problemas. Un gobierno que parece ajeno o impermeable a los padecimientos de la sociedad que van desde la inseguridad, pasando por el empleo y llegando hasta la pobreza de muchos argentinos que pese a la retórica distributiva no tiene soluciones.

En junio, el país dio su veredicto: rechazó contundentemente el estilo y las políticas del oficialismo. Como contrapartida de ello, la oposición logró un fuerte apoyo y mejoró ostensiblemente su posicionamiento en los ámbitos legislativos.

Cabe preguntarse ¿qué espera la sociedad de esta nueva ecuación política?, y frente a ello, surge espontáneamente otra pregunta ¿qué incidencia concreta poseen los cuerpos deliberativos en los actos de gobierno?

Aquí es dónde se presenta el dilema, pues vemos desde hace tiempo, que los medios de comunicación y parte de la sociedad reprocha a la oposición una especie de “pasividad” frente a algunas arremetidas del gobierno; y todo hace presumir que a partir del 10 de diciembre las expectativas de los argentinos pueden ser mayores aún, en el sentido de reclamar a los ganadores de esta última contienda electoral, soluciones concretas a sus distintas problemáticas. La gente, en su gran mayoría, ha perdido esperanzas respecto del oficialismo y por ello se pronunció firmemente en su contra; de ellos no espera nada.

Tenemos que tener muy presente, que el gobierno que eligió la mayoría de los argentinos en el año 2007 es el que actualmente ejerce funciones y que lo hará hasta el año 2011; ese gobierno es quien decide las políticas y acciones, en el marco de las atribuciones y competencias que la Constitución Nacional y las leyes le acuerdan. Los cuerpos deliberativos no gobiernan; su función es la de dictar normas y ejercer el control del poder ejecutivo.

No sería adecuado, poner mayores expectativas en la oposición, que las que como competencia específica tienen los legisladores en nuestro sistema republicano, preferentemente presidencialista.

De quienes asuman sus funciones el próximo 10 de diciembre, debemos esperar el fiel cumplimiento del mandato que el pueblo le ha conferido en las urnas, el respeto a los valores, principios e ideas con las que se presentaron ante la sociedad, y la construcción de una “nueva” alternativa de poder que abandone para siempre las nocivas prácticas de la vieja política.

jueves, 12 de noviembre de 2009

Reforma política


Dr. Pablo Del Litto
PRO San Nicolás

pablonuevopro La propuesta de reforma política instada por el oficialismo, constituye una nueva embestida con la que pretende obtener el máximo provecho a la actual conformación del Congreso Nacional, cuya representación cambiará sustancialmente el próximo 10 de diciembre.
La representatividad del Congreso, que las pasadas elecciones fue puesta en crisis por su anticipación, también impuesta por el gobierno nacional, se ha convertido en el instrumento principal con el cual se trata de generar un marco menos adverso a sus intereses, para las próximos comicios del 2011.
Primero fue la Ley de Medios, con la que el gobierno pretende neutralizar la opinión pública negativa que posee; ahora la Reforma Política, consigna a la que han recurrido muchos políticos para aferrarse al poder, contrariamente a los argumentos que siempre se esgrimen para sostenerla.
Lo cierto es que “la política”, cada día se va disociando más de los ciudadanos, y estas medidas son algunas de las razones de ello.
En la agenda de prioridades de la sociedad la reforma política, no se encuentra en una posición relevante; por el contrario, existen fuertes demandas en materia de seguridad, de pobreza, empleo y otras situaciones de las que el gobierno no acusa recibo.
No va a ser una ley, la que recomponga el vínculo de la sociedad con los políticos, sino que hacen faltan gestos en la acción, principalmente en adoptar con los caminos que conduzcan a algunas soluciones sobre estas preocupaciones que señalamos anteriormente, vocación de diálogo y la transparencia en esa gestión.
Sin embargo, también es válido afirmar que los métodos y caminos de la política, demandan reformas sustanciales en el proceso democrático de selección de candidatos, pero la propuesta oficial, poco aporta por ejemplo, en contra del clientelismo, las listas sábanas, el fraude electoral, etc. Nada se avanza en el proyecto oficial en temas como la boleta única, el voto electrónico y otras medidas que pueden evitar las malas prácticas que padecemos.
Pese a ello, reiteramos, esta materia no constituye una prioridad para los argentinos. Sí para los intereses del oficialismo, ya que a través de nuevas reglas de juego, pretenden crear condiciones más favorables a su parcialidad, teniendo en cuenta que en las últimas elecciones sufrieron un fuerte revés.
Este estado de cosas, nos impone a todos los ciudadanos la carga de un profundo análisis de la realidad política y de los hechos que se sucedan en los próximos tiempos y de un mayor compromiso a la hora de ejercer nuestros derechos políticos, para equilibrar el escenario que el sector oficial está pretendiendo inclinar a su favor.